Tallin en tres videos

Tallin, la capital de Estonia, conserva el ambiente medieval más marcado de las repúblicas bálticas.  Tallin es quizá la capital báltica más pequeña pero enormemente atractiva.

Estonia en general y Tallin en particular son ejemplo de que ‘el tamaño no importa’. Una ciudad maravillosa que puedes ver en tres vídeos y 10 minutos:

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Repúblicas Bálticas [programa completo]

Encontré entre los programas de TVE 2 este vídeo de 57 minutos en español que recorre a Lituania, Letonia y Estonia, las tres repúblicas bálticas.

Este programa es un buen punto de inicio para adentrarse en la historia, la cultura, las postales más turísticas y también aspectos relevantes de la transformación de estos países del noreste de Europa en las dos últimas décadas.

A Estocolmo en ferry

Zarpar es de esos verbos que ya no se usan para referirse a partir de viaje, pero hace unos dias estuve a bordo del MS Tallink Slija Festival rumbo a Estocolmo, la capital sueca.

 Zarpamos de Riga a las 5.30 de la tarde navegando algo mas de 17 horas de la costa este a la oeste en el mar Báltico.

Es pleno invierno, al salir del Golfo de Riga hacia alta mar las olas calmas fueron quebrando ligeros témpanos de hielo. Durante la noche, sin embargo, ya en pleno mar Báltico, atravesamos témpanos mas grandes.

témpano de hielo en el mar Báltico

 Este Slija Festival, conviene explicarse, es una nave capaz de transportar dos mil pasajeros y  hasta 360 vehículos. De los 9 niveles de la nave, tres están destinados a los camiones y automóviles de todo tamaño, el cuarto, quinto y sexto nivel son camarotes para todos los pasajeros, y en los restantes tres niveles están distribuidos los servicios a bordo: Tiendas con una enorme variedad de productos innecesarios, restaurantes, cafés, un pub

blogueando desde el MS Slija Festival en las costas del Baltico

(desde donde comencé a escribir este post), un casino, incluso un tabaco bar (ese lugar de vidrio esmerelado por el humo donde los adictos al tabaco deben sentirse como dentro de una pecera) la discoteque de dos niveles, y además, claro, de las terrazas a babor, estribor, en la proa y la popa, un sauna en el primer nivel (al cual ni me asomé).

 La tripulacion anuncia todo en sueco, letón e inglés aunque yo escucho a los pasajeros hablar sueco, ruso, inglés, y lituano, todo en ese orden.

 El Slija Festival es un ferry-hotel-crucero-entretenimiento de considerable tamaño, es probable que febrero influya, pero no hay demasiados pasajeros a bordo. A las 10 de la noche los ambientes estaban semi vacíos, aparte del casino y el salón de espectaculos. Eso sí, el entretenimiento a bordo parece tener éxito en algunos que ya se tambalean y no es por efecto de las olas (que casi ni se sienten).

El trayecto está planeado para el entretenimiento a bordo, demás está decirlo. Por el contrario, es posible disfrutar del trayecto alejado del ambiente pop-consumo, anque resulta un poco difícil.

Lecciones bálticas para el frío polar

En enero la ola de frío ártico ha golpeado duro a Europa. En algunas partes de la región báltica han llegado hasta -31° bajo cero.

La región Báltica recibe con frecuencia estas olas de frío polar en invierno y por aquí se lo toman con algo más de naturalidad. La clave, dicen, es estar preparado para enfrentarlo.

A pesar de ser un latinoamericano que viene de las altas montañas andinas, no me considero “estar preparado” para temperaturas de 25 o 30 grados bajo cero, ni de cerca. Busqué en internet y encontré poca información en castellano (los escandinavos, por ejemplo, lo tienen todo muy preciso y dispuesto), así que aquí les relato algunos claves de lo que veo y vivo en Letonia.

Es inconcebible sobrevivir este invierno sin algún sistema de calefacción, todas las casas, galerías comerciales, oficinas y empresas tienen uno, las construcciones más nuevas a gas y mucho más eficientes que las antiguas (la mayoría) a carbón con fogón centralizado en el edificio mientras que el campo casi todo depende de leña y carbón. El gas y el carbón son importados (normalmente de Rusia), por lo que son muy caros así que de cualquier manera uno tiene que ahorrar porque la factura del gas, la electricidad o la calefacción puede ser exorbitante.

Pero hay que salir a la calle, por lo que ropa adecuada es crucial. La ropa interior térmica es lo primero. Como en todo, hay de muchos precios, pero lo mejor son las sintéticas de fibra (el algodón no sirve a partir de -10º bajo cero). Es mejor que la ropa interior térmica sea de cuello a tobillos.

Winter coats. Vea más fotos del invierno.

Asumiendo como obvio pantalones, calcetines y sueters de lana, un detalle muy importante es el gorro y los guantes. Las fibras naturales son buenas (aquí uso casi a diario un grueso sombrero de alpaca pura), pero mucho mejor que tenga forro. Gorros y guantes de al menos 40 grs (mejor 60grs) de material es una buena inversión, aunque también son buenos los de cuero de una sola pieza con piel natural adentro.

Aprender a cubrirse con la bufanda es lo que quizá no se toma en cuenta y se debe. El frío penetra por cada espacio posible, así que hay que envolverse el cuello con una buena bufanda larga correctamente, esto es desde el pecho hacia arriba y de vuelta hacia el pecho.

Zapatos apropiados son algo que hace la diferencia. Los zapatos deben ser a prueba de agua porque la nieve se derrite muy rápido al contacto o cuando uno entra a un lugar caliente, evitar los pies húmedos es vital. En lo personal no uso calcetines de lana sino zapatos con una capa aislante en la suela, los compré hace tres inviernos todavía tienen cuerda.

El abrigo es también muy importante, mientras más largo y compacto mejor, si tiene forro, pues será muy útil. El problema es que los precios de los buenos pueden ser de tres o hasta cuatro ceros.

En otra oportunidad comento más sobre bebidas calientes, espirituosas y otras magias, eso sí, lo principal es tratar de mantener el buen humor.

un paseo primaveral por Vilna

Vilna (en lituano Vilnius), es la capital de Lituania. Situada en un valle con colinas entre los ríos Vilnia y Neris, al sureste del país, Vilna es una ciudad con una riqueza histórica que comienza alrededor del siglo XIII.

La herencia de su pasado, que acoge la fuerte influencia polaca, se evidencia en su pintoresco centro histórico barroco, declarado patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

La tradición católica es evidente. Hay una gran cantidad de impresionantes y bellas iglesias católicas, tanto en el centro histórico como en otros barrios de esta ciudad. Así también, la huella soviética está aún presente en muchos de sus edificios públicos, en los barrios con la arquitectura de monobloques familiares, el transporte y, también, claro, la sociedad.

Eso sí, para las personas en busca de la bohemia y todo tipo de expresión artística, Vilna es una ciudad imperdible. Particularmente el de distrito de Užupis, un singular barrio bohemio situado justo al lado de la ciudad histórica.

Užupis, como comenté en este post, posee su propio gobierno, bandera, un ejército, autoridades (que bien pueden encontrarse en una esquina como músicos callejeros), y por supuesto también una constitución propia. De manera simbólica, o no, Užupis ofrece un ambiente para ver el mundo de manera diferente.

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en el bus desde el aeropuerto de Riga

Tomar el transporte público para ir del aeropuerto de Riga al centro de la ciudad tiene varias ventajas. Es barato (0.71 €), sale con bastante frecuencia, generalmente es puntual, el trayecto dura media hora y es bastante cómodo.

Pero además el bus puede servir como un espacio alternativo de información e interacción.

Es cierto que la gente en Letonia interactúa muy poco en el transporte público. Pero ayer, mientras regresaba del aeropuerto en el bus 22 y tras recibir una llamada de un amigo español, un pasajero de enfrente me dijo emocionado “¿eres español?”…

Ahmed, un tunecino con un formidable castellano que ahora vive en Dinamarca, me contó que estaría en Riga por 6 horas y me preguntó sobre algunos sitios de interés, cuánto creía que podría necesitar, cómo hacer para volver al aeropuerto, un café o restaurante “BBB” (bueno, bonito y barato)  y esos datos que los mapas turísticos normalmente no ofrecen.

Lo despedí en 11. novembra krasmala, la parada enfrente de la ciudad histórica. Espero que a pesar del clima otoñal que ya impera en el Báltico, lluvioso y gris, lo haya pasado bien.

Otro trotamundos más.