“tostadas al radiador”

¿A quién no le gusta el pan crotante?

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Seguro que hay muchas formas de tostar el pan para las comidas aunque descubrí una muy particular aquí en el Báltico: tostadas al radiador.

Las heladas de otoño llegan y los radiadores comienzan a dar calor en las casas, que en más del 6O% de los hogares es centralizado y a leña.

El pan en toda la región báltica es muy variado pero el más popular es el integral y de cereales, la harina blanca fue un “lujo” que no estaba ampliamente disponible durante el tiempo soviético.

Como todo pan tiene un tiempo en que comienza a añejarse. Esta “técnica” de colocar los panes sobre el radiador de la cocina permite prolongarles un poco más de vida y hacerlos algo más crujientes.

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Al preguntar sobre la curiosa forma, me contaron que en realidad no es muy eficiente pero que es una práctica que quedó de las guerras donde se hacía grandes esfuerzos por conseguir ambos, pan y leña, y había que hacer todo lo posible por disfrutarlos de la mejor manera posible.

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La población de Letonia

Extranjeros hay en todas partes, como también hay conflictos entre grupos sociales. Sin embargo, los conflictos de minorías

Letonia en la UE

étnicas e identidades son en Europa mucho más frecuentes y latentes de lo que los medios y los gobiernos reflejan. Comparto aquí una radiografía de la composición de la población en Letonia que genera, a diario, un conflicto interno.

En Letonia se vive un caso particular, aunque el idioma oficial es el letón, un tercio de la población es de origen ruso (tanto de nación como de identidad). Decisiones políticas y heridas del pasado mantienen vivo un conflicto linguistico-identitario de baja intensidad que se vive cotidianamente.

A fines de los años 80 Letonia tenía 2.3 millones de habitantes. Tras el fin del a ocupación soviética con el colapso de la URSS muchos rusos emprendieron regreso a su tierra natal. Pero muchos también se quedaron en el territorio de Letonia donde llegaron a trabajar por decisión propia o del antiguo estado soviético.

A partir de entonces, se ha mantenido un conflicto entre la mayoría letona, los rusos originarios de ese país, sus hijos (nacidos en Letonia pero muchas veces considerados no-ciudadanos) y la población ruso parlante que habitó estas tierras desde la época del zarismo.

Pero hay otro dato relevante, la población de este país de apenas 2 millones de habitantes decrece rápidamente: Tiene uno de los indices de natalidad mas bajos del mundo y una de las tasas de emigración más altas de Europa.

A pesar del decrecimiento demográfico en los últimos veinte años, los datos confirman que la población letona-parlante se ha incrementado en el país. Es decir, cada vez hay menos habitantes, pero los que hay, hablan cada vez mas letón como idioma nativo o segundo idioma.

Población de Letonia: letones y rusos parlantes
fuente: Wikipedia

De acuerdo a los datos oficiales, el letón es la lengua materna del 61%, mientras el ruso lo es para el 38%. Siendo otras, como el ucraniano, el polaco, el bielorruso, el lituano, o el estonio menos del 4%.

Los datos oficiales al 2012 también dicen que la composición “étnica” de los habitantes de Letonia es: 61% Letones, 27% rusos, bielorrusos 4%, ucranianos 2%, polacos 2%, lituanos 1 %, gitanos 0.4% y otros 3%.

Así, los datos del censo 2011 merecen algunos contrastes.

Primero, el 70% de los letón-parlantes afirma que habla ruso y el 55% de los ruso parlantes asegura hablar letón.

Segundo, los letón-hablantes que no hablan ruso son los jóvenes nacidos después de la caída de la URSS y quienes no hablan letón son, en su mayoría, jubilados que llegaron a Letonia durante la URSS y otros letones de origen ruso que re rehúsan a hablarlo.

Tercero, la mayoría de los inmigrantes son de los países vecinos (9%) y tienen por lo general en común el ruso como lengua, aunque es posible que lituanos, bielorusos y polacos viviendo mucho tiempo ya en el país hablen letón fluidamente.

Cuarto, el 3% de “otros” son ciudadanos del resto del mundo que los resultados del censo no se interesa por detallar. Los asiáticos que vienen por negocios y estudios (estudiantes de la India de medicina, por ejemplo), quienes se quedaron años después de la URSS y los pocos ciudadanos comunitarios europeos que están llegando a asentarse en Letonia.

Letonia es un país miembro de la UE desde 2004, sigue la política migratoria de Schengen pero la composición de su población no se ha modificado demasiado desde los años 90, ni tampoco se ha “europeizado” o, menos, recibido flujos migratorios de otros continentes.

Fuera de quienes tienen pasaporte letón, menos del 5% de su población es “comunitaria” y ese dato incluye a polacos, estonios y lituanos (3.4%) que posiblemente ya vivían aquí antes de la UE.

Termino compartiendo algunos rostros de la población del Letonia:

Lecciones bálticas para el frío polar

En enero la ola de frío ártico ha golpeado duro a Europa. En algunas partes de la región báltica han llegado hasta -31° bajo cero.

La región Báltica recibe con frecuencia estas olas de frío polar en invierno y por aquí se lo toman con algo más de naturalidad. La clave, dicen, es estar preparado para enfrentarlo.

A pesar de ser un latinoamericano que viene de las altas montañas andinas, no me considero “estar preparado” para temperaturas de 25 o 30 grados bajo cero, ni de cerca. Busqué en internet y encontré poca información en castellano (los escandinavos, por ejemplo, lo tienen todo muy preciso y dispuesto), así que aquí les relato algunos claves de lo que veo y vivo en Letonia.

Es inconcebible sobrevivir este invierno sin algún sistema de calefacción, todas las casas, galerías comerciales, oficinas y empresas tienen uno, las construcciones más nuevas a gas y mucho más eficientes que las antiguas (la mayoría) a carbón con fogón centralizado en el edificio mientras que el campo casi todo depende de leña y carbón. El gas y el carbón son importados (normalmente de Rusia), por lo que son muy caros así que de cualquier manera uno tiene que ahorrar porque la factura del gas, la electricidad o la calefacción puede ser exorbitante.

Pero hay que salir a la calle, por lo que ropa adecuada es crucial. La ropa interior térmica es lo primero. Como en todo, hay de muchos precios, pero lo mejor son las sintéticas de fibra (el algodón no sirve a partir de -10º bajo cero). Es mejor que la ropa interior térmica sea de cuello a tobillos.

Winter coats. Vea más fotos del invierno.

Asumiendo como obvio pantalones, calcetines y sueters de lana, un detalle muy importante es el gorro y los guantes. Las fibras naturales son buenas (aquí uso casi a diario un grueso sombrero de alpaca pura), pero mucho mejor que tenga forro. Gorros y guantes de al menos 40 grs (mejor 60grs) de material es una buena inversión, aunque también son buenos los de cuero de una sola pieza con piel natural adentro.

Aprender a cubrirse con la bufanda es lo que quizá no se toma en cuenta y se debe. El frío penetra por cada espacio posible, así que hay que envolverse el cuello con una buena bufanda larga correctamente, esto es desde el pecho hacia arriba y de vuelta hacia el pecho.

Zapatos apropiados son algo que hace la diferencia. Los zapatos deben ser a prueba de agua porque la nieve se derrite muy rápido al contacto o cuando uno entra a un lugar caliente, evitar los pies húmedos es vital. En lo personal no uso calcetines de lana sino zapatos con una capa aislante en la suela, los compré hace tres inviernos todavía tienen cuerda.

El abrigo es también muy importante, mientras más largo y compacto mejor, si tiene forro, pues será muy útil. El problema es que los precios de los buenos pueden ser de tres o hasta cuatro ceros.

En otra oportunidad comento más sobre bebidas calientes, espirituosas y otras magias, eso sí, lo principal es tratar de mantener el buen humor.